Qué mira un banco antes de conceder financiación
Lectura de 5 minutos
La decisión de un banco no es un misterio ni una lotería: es una lista de comprobaciones bastante estable, aplicada por un analista con poco tiempo y por modelos internos de riesgo. Conocer esa lista antes de pedir financiación te permite presentar la operación exactamente como el banco necesita leerla.
1. Capacidad de repago
La pregunta central: ¿genera la empresa caja suficiente para devolver esto? El analista mira el EBITDA y su relación con la deuda total (con la nueva incluida), la cobertura del servicio de la deuda y la estabilidad de los flujos. Una regla mental extendida: si la deuda financiera neta supera unas tres veces el EBITDA, la operación necesita una historia muy buena para avanzar.
2. Historial de cumplimiento
Antes de leer tu plan, el banco consulta la CIRBE — el registro del Banco de España donde figura toda tu deuda viva y sus garantías — y los ficheros de morosidad (ASNEF, RAI). Un impago antiguo sin explicar o una CIRBE que no cuadra con lo que has contado terminan el análisis antes de empezarlo. Revisa ambos antes de pedir: te evitará sorpresas que el banco sí verá.
3. La finalidad y su coherencia
Financiar stock a diez años o una nave a dieciocho meses son incoherencias que un analista detecta al instante. La finalidad debe casar con el plazo y con la fuente de repago: el circulante se devuelve con el ciclo de cobro; la inversión, con la caja que esa inversión genera. Cuando ese hilo no está claro, el banco asume lo peor: que el dinero tapa un agujero.
4. Fondos propios y compromiso del socio
El banco no quiere ser el único que arriesga. Mira el nivel de capitalización, si los socios han dejado beneficios en la empresa o los han repartido, y si en la operación concreta hay aportación propia. Una empresa descapitalizada pidiendo el cien por cien de una inversión transmite exactamente la señal contraria a la que necesita.
5. Sector, concentración y contexto
Hay factores que no controlas pero que pesan: el apetito de la entidad por tu sector en ese momento, la concentración de tus ventas en pocos clientes, la antigüedad de la compañía. No puedes cambiarlos, pero sí elegir la entidad cuyo apetito encaja con tu perfil — y mitigar el resto con información: un cliente que concentra el 40 % de las ventas asusta menos con su contrato a tres años encima de la mesa.
6. Las señales pequeñas
Descubiertos recurrentes en las cuentas, impuestos aplazados sin explicación, cuentas anuales presentadas tarde, movimientos raros entre la empresa y los socios. Ninguna de estas cosas rechaza una operación por sí sola, pero todas suman en el mismo lado de la balanza. La buena noticia: casi todas se corrigen o se explican — si se hace antes de pedir.
La conclusión práctica
El banco decide sobre la información que le llega. Si le llega desordenada, incompleta o con sorpresas, decide contra ti; si le llega estructurada como esta lista, decide rápido y a favor. Preparar la operación no es maquillarla — es contarle al banco, en su idioma, lo que necesita saber para decir que sí.
¿Quieres que tu operación pase el filtro a la primera?
Agenda una llamada de 30 minutosLlámanos · 633 952 154
Sextante Capital